domingo, 4 de noviembre de 2007

Un balazo por la espalda


Quizás no haya peor conflicto bélico que aquél que envuelve a dos bandos en una lucha fratricida. No existe táctica. No existe estrategia. La única finalidad consiste en arrasar y aniquilar completamente al enemigo. Una vez en el ojo del huracán, se hace imposible escapar. Podrás esquivar muchas balas, algunas ráfagas, hasta quizás escapar a una de más bombas que estallan por doquier, en el mercado, a la puerta de la escuela… Todo objetivo enemigo es válido. Incluso con metralla en la pierna, incluso después de sufrir una cruel amputación, con el cuerpo ensangrentado, con los oídos sordos por las explosiones, con los ojos lacerados por las esquirlas, con los sentidos embotados por la sangre y por la pólvora, incluso cerca de encontrar refugio, la esperanza puede ser truncada. Acechando en su atalaya, esperando su momento, el francotirador aguanta la respiración…