sábado, 19 de abril de 2008

Returning to the Fold


Me grita tu silencio, cuando estando a solas
guardan mis rincones los ecos de un susurro
que, velozmente, vuela.
O te nombro, con anhelo de que sean en mi
tus palabras derramadas.

Tu perfume, eterno y erosivo,
me envuelve en transparencias,
y me sigue meciendo en los sagaces ópalos
de tus cadentes parpadeos.
Recuerda que es tu tibieza la que falta.
Y que no sobrevivo.

Me grita tu silencio, y tu rumor repite
caricias imposibles, impacientes, telúricas,
agazapadas todas en nuestra sangre, que hierve
y desata huracanes.

Quiero escuchar tu voz, la quiero ahora,
reverberando en mi como metal tañido.
Quiero guardar tu eco, quiero tu voz conmigo.
Tu silencio me grita y golpea mi carne, despiadado,
como el minuto que transcurre sin ella.

Recrea tu deleite. Conmuéveme y espera
no más que el delator quejido que traiciona.
Regálame gemidos salidos de tu boca,
desde esa aspereza que me consume y exaspera.
Aire respiro, y aire necesito.
En el aire, me limito.
Aire rendido.

Quiero tu voz conmigo.
Me faltan tus palabras, los ecos de tu risa,
e incluso los bostezos.
Me grita tu silencio
y te hieren, impías, las ganas de
tenerme.